jueves, 11 de julio de 2024

 

No es lo que comes, sino lo que absorbes

Como bien dice el dicho “no es oro todo lo que reluce” y esto puede aplicarse a la ingesta de alimentos y a los nutrientes obtenidos. Dicho de otra manera: la cantidad de alimentos que ingieres no determina los nutrientes que obtienes. Así, podrías comer la cantidad de alimentos adecuada a tu estado de salud y estilo de vida, y aun así existiría la posibilidad de que padecieras algún tipo de malnutrición (deficiencia de algún macro o micro nutriente).

La finalidad de la alimentación es la nutrición, y esta última no sólo depende de la primera sino de:

  1. el contenido en nutrientes del alimento;

  2. la digestibilidad del alimento; y

  3. la capacidad del intestino de absorber los nutrientes del alimento.


DIGESTIBILIDAD DE LOS ALIMENTOS

La digestibilidad del alimento, a su vez, dependerá de:

  1. el origen de alimento (animal o vegetal);

  2. la estructura del alimento (tubérculo, hoja, fruta, fruto seco, semilla, etc);

  3. la calidad del alimento (orgánico o de cultivo intensivo; cultivo en campo o cultivo en invernadero);

  4. el procesamiento o no previo del alimento (crudo o cocinado);

  5. el grado de cocinado (poco cocinado, cocinado, muy cocinado); y

  6. la funcionalidad de nuestro sistema digestivo (saludable o no saludable).


Respecto al consumo de alimentos de origen vegetal hay que recordar que los alimentos de origen vegetal dificultan su digestibilidad y obtención de sus nutrientes porque:

  1. poseen estructuras que atrapan a los nutrientes dificultando su liberación en la digestión;

  2. contienen “anti-nutrientes” que dificultan la absorción de los nutrientes.

La baja digestibilidad de ciertos alimentos de origen vegetal y la consecuente menor liberación de sus nutrientes ha sido documentada en diversas publicaciones científicas. Además, ha podido documentarse que el cocinado de dichos alimentos facilita su digestibilidad y la inactivación de sus anti-nutrientes.


DOS PUNTOS DE VISTA

Existen dos puntos de vista cuando consideramos el procesamiento o no previo del alimento.

  1. Por un lado, están los que consumen alimentos tanto en estado crudo como cocinado.

  2. Por otro lado, están los crudívoros que únicamente consumen alimentos crudos.


TIPOS DE CRUDÍVOROS

Dentro de los crudívoros se encuentran:

  1. los crudívoros veganos que sólo consumen alimentos de origen vegetal.

  2. los crudívoros vegetarianos que consumen: alimentos de origen vegetal, huevos crudos y lácteos sin tratamiento previo.

  3. los crudívoros omnívoros que consumen alimentos crudos tanto de origen animal como vegetal.


Los crudívoros mantienen que el consumo de alimentos crudos facilita la absorción de todos los nutrientes que contienen lo que redunda positivamente en el estado de salud.


ALIMENTOS CRUDOS

Alimento crudo es aquel:

  1. que no contiene aditivos como pesticidas; y

  2. no ha sido sometido a una temperatura superior a los 40ºC.


Los crudívoros admiten los siguientes métodos de procesamiento los alimentos crudos:

  1. obtención de batidos;

  2. obtención de zumos;

  3. germinación;

  4. deshidratación; y

  5. mezclado


ARGUMENTOS DE LOS CRUDÍVOROS

Los crudívoros sostienen la creencia, porque no está basada en la evidencia, de que el consumo de alimentos crudos permite absorber mejor los nutrientes que contienen. Esta creencia está basada en la noción de que durante el proceso de cocinado de los alimentos se destruyen sus nutrientes así como las enzimas que contribuyen a su metabolismo y posterior absorción. Cierto, pero dicha inactivación de enzimas también ocurre en el estómago al ingerir un alimento crudo.

Otro argumento esgrimido por los crudívoros es la existencia de especies de animales crudívoros tanto herbívoros como carnívoros.

Quienes utilizan este argumento olvidan que dichas especies de animales crudívoros no han modificado sus prácticas culinarias durante milenios. Es decir, sus sistemas digestivos y metabolismos están adaptados al consumo de alimentos crudos.


HÁBITOS CULINARIOS HUMANOS

Contrariamente a otras especie animales, nuestra especie al modificar sus hábitos culinarios ha modificado su capacidad de digerir los alimentos crudos. Así, habría que recordar que:

  1. Nuestro sistema digestivo y metabolismo han evolucionado desde que nuestra especie comenzó a cocinar ciertos alimentos hace al menos 275.000 años.

  2. Nuestro sistema digestivo y metabolismo ni pueden digerir todos los alimentos crudos ni absorber la mayor parte de los nutrientes que contienen.

  3. El consumo de alimentos crudos ya sean de origen animal o vegetal suponen un riesgo para nuestra salud debido a las toxiinfecciones producidas por los virus, bacterias, mohos y parásitos diversos presentes en los alimentos crudos.

  4. Nuestro hábitos culinarios, desarrollados a lo largo de milenios, han modificado la composición de nuestro microbioma intestinal. El consumo de alimentos crudos alteraría el microbioma intestinal con consecuencias inciertas en nuestro estado de salud.

Nuestros ancestros en la escala evolutiva desarrollaron, a lo largo del tiempo, distintas formas de procesar los alimentos con el objetivo de incrementar su palatibilidad y su digestibilidad. Esto a la larga aseguraba la mayor eficiencia en la obtención de sus nutrientes.


¿CRUDO O COCINADO?

Pues dependerá del alimento.

Hay alimentos como los pescados, carnes y ciertas hortalizas que precisan ser cocinadas en el grado adecuado para aumentar su digestibilidad y obtener sus nutrientes.

Por otro lado, hay alimentos que se consumen crudos como: las frutas, los frutos secos, algunas semillas, y algunos vegetales de hoja verde como la lechuga.

Como norma general, las recetas de cocina tradicionales, aun cuando actualizables, esconden un porqué para hacer los alimentos más apetecibles, digestibles y nutritivos.

viernes, 5 de julio de 2024

La ingesta de “5 al día” es un mínimo

 


La ingesta de “5 al día” es un mínimo


En 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso la ingesta diaria de 5 raciones entre hortalizas y frutas como el mínimo que debía recomendarse a la población para reducir el riesgo de determinadas enfermedades crónicas. Está recomendación ha sido implementada de maneras distintas según el país.

En el caso concreto de España, existen ciertas incongruencias en cómo se comunica a la población y a los profesionales de la salud el mensaje de “ingesta de al menos 5 al día”.


La primera incongruencia está relacionada a los grupos de alimentos. Así hay publicaciones oficiales españolas que hablan de:

    • hortalizas y frutas

    • verduras - hortalizas y “frutas”

    • verduras y frutas.

Antes que nada recordemos que “las hortalizas incluyen a las verduras y a las legumbres”, mientras que “las verduras son las hortalizas que son verdes”.

Dado que todas las verduras son hortalizas, resulta redundante el uso de la expresión “verduras y hortalizas”. Pero hay un motivo y es que hay hortalizas que no siendo verduras si están incluidas en la recomendación “5 al día” mientras que otras hortalizas están excluidas (legumbres, patata, mandioca, batata y otro tubérculos feculentos).

En mi opinión, sería más correcto hablar de “la ingesta de al menos 5 raciones de verduras y frutas al día”.


La segunda incongruencia es el reparto de las 5 raciones entre la verduras y las frutas.

En España, es frecuente el uso de la siguiente expresión: “5 raciones entre frutas y hortalizas al día”. ¿Quiere esto decir que hay que consumir más raciones de frutas que de hortalizas?

La respuesta a dicha pregunta varía según la fuente oficial de información española consultada. 

    • Por un lado, “la Guía de la alimentación saludable para atención primaria y ciudadanos” establece el consumo diario de 3 a 4 raciones de frutas y 2 a 3 raciones de verduras y hortalizas. Los mismos valores los establece la pirámide de la alimentación saludable de la  Sociedad Española de Alimentación Comunitaria (SENC).

    • Por otro lado, la Fundación Española del corazón, en su Pirámide alimenticia saludable” propone la ingesta diaria de 3 a 4 raciones de verduras y hortalizas y 2 a 3 raciones de frutas.

Entonces, ¿qué debemos consumir más verduras o frutas?


Según los efectos en la salud que tiene el seguir la recomendación de “la ingesta de al menos 5 raciones de verduras y frutas al día”, según los resultados de publicaciones científicas, la relación deseable es 3 raciones de verduras y 2 raciones de frutas. Por tanto, hay que consumir al día al menos 3 raciones de verduras y 2 raciones de frutas.


La tercera incongruencia es el tamaño de 1 ración de fruta

La rápida liberación de glucosa a la sangre origina la aparición de picos elevados de insulina lo que aumenta el riesgo de la prediabetes, la antesala de la diabetes. Por tanto, la ingesta de alimentos que resulten en picos de glucosa en sangre es malo para la salud.

El lado oscuro de las frutas es que contienen azúcares (fructosa, glucosa y sacarosa) y si se consumen en exceso y solas podrían aumentar el nivel de azúcar en sangre ocasionando  picos elevados de insulina.

En España, se asigna la misma cantidad en gramos a 1 ración de fruta, independientemente del tipo de fruta que sea.

En mi opinión no tiene sentido asignar la misma cantidad para 1 ración de una fruta que libera mucho azúcar en sangre y a otra que no libera tanto azúcar.


Terminaré con un interrogante. Si es recomendable ingerir al menos 5 raciones de verduras y frutas al día, ¿hay un tope que no debiera superarse?

Aun cuando algún estudio apoya la noción que 7 raciones de verduras y frutas aportan menor riesgo de enfermedades crónicas que 5 raciones, son precisos más estudios para confirmar este resultado.

En Australia las autoridades sanitarias recomiendan a la población el consumo diario de 7 raciones de verduras y frutas.


El mensaje final es claro, para reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas se recomienda ingerir al día al menos 5 raciones de verduras (3 raciones) y frutas (2 raciones).